Endeudamiento, geopolítica y mayor fiscalización elevan los riesgos para las empresas, advierten expertos

Durante el foro El Cisne Rojo 2.0, especialistas señalaron que el incremento de la deuda pública, la incertidumbre internacional y el endurecimiento regulatorio obligan a las empresas a fortalecer su gestión integral de riesgos.

Monterrey, NL. El aumento del endeudamiento del Gobierno mexicano, la creciente incertidumbre geopolítica y una mayor presión regulatoria y fiscal configuran un entorno de riesgos sin precedentes para las empresas, coincidieron especialistas durante el foro “El Cisne Rojo 2.0”, realizado en Monterrey.

Los participantes advirtieron que las organizaciones deberán dejar atrás una visión reactiva para incorporar estrategias de anticipación y resiliencia que les permitan enfrentar un escenario caracterizado por choques simultáneos de origen económico, tecnológico, político y fiscal.

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La deuda pública reduce el margen de maniobra

Carlos Peña, director de OPEN Talks y organizador del encuentro, alertó que el crecimiento de la deuda pública representa uno de los principales focos de atención para el sector privado.

Explicó que la deuda del Gobierno pasó de representar alrededor del 43% del Producto Interno Bruto (PIB) a cerca del 57%, lo que incrementa la vulnerabilidad de las finanzas públicas y limita la capacidad del Estado para responder ante una eventual desaceleración económica o nuevas crisis internacionales.

“El crecimiento de la deuda pública reduce el margen de maniobra del Gobierno y aumenta la vulnerabilidad de la economía. Las empresas deben entender que este contexto puede traducirse en mayores presiones fiscales, menor inversión pública y un entorno financiero más complejo para hacer negocios”, afirmó Peña.

Añadió que la inteligencia artificial, la digitalización, la volatilidad financiera y los cambios regulatorios están modificando la forma en que las organizaciones toman decisiones estratégicas.

Riesgos ya no pueden administrarse por separado

Por su parte, Juan José Rosado, fiscalista y socio de JR2 Blindaje Patrimonial Empresarial Integral, señaló que el mayor error de las empresas es continuar administrando los riesgos de manera aislada cuando actualmente todos se encuentran interconectados.

“Las empresas ya no sólo enfrentan un riesgo fiscal o financiero. Hoy un ciberataque puede derivar en sanciones regulatorias, afectar la reputación de la compañía y generar pérdidas económicas. La gestión integral del riesgo dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad”, afirmó.

Rosado explicó que el denominado “universo de riesgos empresariales” abarca amenazas operativas, financieras, estratégicas y de cumplimiento, además de factores como fraude interno, lavado de dinero, ciberataques, malas decisiones corporativas y daño reputacional.

Asimismo, destacó que el fortalecimiento de las facultades de fiscalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) obliga a las compañías a robustecer sus controles internos, su gobierno corporativo y sus mecanismos de cumplimiento.

“Hoy el riesgo ya no sólo es económico; también puede convertirse en responsabilidad administrativa o incluso penal para directivos cuando existen incumplimientos en materia fiscal, prevención de lavado de dinero o corrupción”, advirtió.

Geopolítica cambia las reglas de operación

Laura de Rosa, analista geopolítica, señaló que la fragmentación económica mundial está redefiniendo las cadenas globales de suministro y elevando la incertidumbre para empresas exportadoras e inversionistas.

Explicó que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, los conflictos internacionales, Rusia-Ucrania, y en el medio oriente, la competencia por minerales estratégicos y la relocalización de industrias están modificando las decisiones de inversión y comercio a nivel global.

“La geopolítica dejó de ser un asunto exclusivo de los gobiernos. Hoy determina costos logísticos, acceso a mercados, disponibilidad de insumos que afectan los bolsillos de todos, además de decisiones de inversión para prácticamente cualquier empresa”, sostuvo.

La especialista añadió que los llamados “cisnes rojos” representan riesgos previsibles que suelen subestimarse hasta que generan impactos económicos de gran magnitud.

Los ponentes coincidieron en que la capacidad para anticipar escenarios, fortalecer la gobernanza corporativa e integrar riesgos financieros, fiscales, tecnológicos y geopolíticos será un factor determinante para preservar la competitividad empresarial en los próximos años.

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