Liderazgo y disciplina estratégica son claves para crecer en las Pymes

Monterrey, NL.- El talento, el liderazgo y la capacidad para tomar decisiones con rapidez son factores determinantes para que las pequeñas y medianas empresas puedan crecer y enfrentar escenarios de incertidumbre, coincidieron empresarios durante el panel “La Industria de Nuevo León y el Futuro de México”, realizado en el marco de ExpoPyme.

Durante la participación, Daniel Servitje, presidente de Grupo Bimbo, sostuvo que la gente es el principal factor que determina el desempeño de una empresa, particularmente cuando se trata de organizaciones pequeñas en las que las decisiones dependen de un grupo reducido de personas.

“El equipo hace toda la diferencia”, señaló el empresario, al destacar que los colaboradores que reciben responsabilidades clave dentro de una Pyme deben caracterizarse por su integridad, compromiso y alineación con la visión y los valores de la compañía.

Advertisement

Servitje consideró que el nivel de compromiso de los trabajadores puede marcar la diferencia entre aprovechar o perder oportunidades en el mercado, independientemente del tamaño de la organización.

Por su parte, José Antonio Fernández Carbajal, presidente de FEMSA, destacó la importancia de construir equipos con talento complementario y evitar que todos sus integrantes tengan la misma perspectiva.

Explicó que contar con personas de perfiles conservadores y otras con una visión más agresiva puede enriquecer la toma de decisiones, siempre que, una vez definida una estrategia, todo el equipo trabaje en la misma dirección.

“Si hay diferencia de opiniones, eso enriquece el resultado”, afirmó.

Fernández Carbajal señaló que para una empresa con alrededor de 50 colaboradores establecer una disciplina estratégica debe ser una de las principales prioridades, comenzando por identificar las fortalezas del negocio, reconocer sus debilidades y concentrar los recursos en aquellas actividades donde puede ser realmente competitiva.

También consideró fundamental mantener una relación cercana con los clientes y proveedores, a quienes las empresas deben entender como socios estratégicos para conocer mejor sus necesidades y mejorar sus productos y servicios.

Otro de los puntos que destacó fue la importancia del flujo de efectivo, particularmente para las pequeñas y medianas empresas, debido a que las condiciones económicas pueden generar presiones financieras incluso para negocios que están creciendo.

En este sentido, advirtió que algunas Pymes enfrentan problemas de liquidez relacionados con retrasos en la devolución de IVA, situación que puede generar dificultades para financiar el crecimiento de sus operaciones.

Fernández Carbajal también llamó a las empresas a fortalecer su vínculo con las comunidades donde operan y mantener una relación positiva con las autoridades locales, como parte de su responsabilidad empresarial.

A su vez, Enrique Zambrano Benítez, presidente emérito de Proeza, coincidió en que el liderazgo, la unión y el trabajo en equipo son esenciales, particularmente en las empresas pequeñas, donde una cantidad reducida de líderes concentra buena parte de las decisiones.

Sin embargo, señaló que trabajar en equipo no significa que todos deban pensar igual, sino generar espacios para debatir, contrastar opiniones y posteriormente llegar a acuerdos sobre el rumbo de la organización.

Zambrano consideró además que las empresas deben tener claridad sobre hacia dónde quieren dirigirse y desarrollar la capacidad de actuar rápidamente ante cambios inesperados.

Explicó que en entornos de alta incertidumbre puede ser más importante actuar con agilidad, aprender de los resultados y corregir rápidamente que esperar a contar con una estrategia completamente precisa antes de tomar una decisión.

El empresario recomendó a los directivos realizar ejercicios de planeación a futuro para visualizar dónde quieren llevar sus compañías en un horizonte de cinco años, identificar las ventajas competitivas necesarias y concentrar sus recursos en desarrollar las capacidades que les permitan alcanzar ese objetivo.

También llamó a distinguir entre el “ruido” generado por acontecimientos coyunturales y las tendencias que realmente pueden modificar el entorno empresarial.

Zambrano recordó que las crisis económicas suelen presentarse de manera inesperada y mencionó episodios como los de 1982, 1987, 1995, 2001 y 2008 como ejemplos de acontecimientos que obligaron a las empresas a adaptarse.

Ante ello, sostuvo que las organizaciones deben mantener una mentalidad abierta y considerar las crisis no solamente como amenazas, sino también como oportunidades para mejorar, aprender y fortalecer sus capacidades.

Los empresarios coincidieron en que estos principios son aplicables a organizaciones de cualquier tamaño, desde Pymes con pocos colaboradores hasta grandes corporativos, especialmente ante un entorno en el que la velocidad de los cambios obliga a las compañías a mantenerse flexibles y con capacidad de reacción.

Manténgase al día con las noticias más importantes.

Al presionar el botón Suscribirse, confirma que ha leído y acepta nuestra Política de privacidad y nuestros Términos de uso.
Advertisement