EU busca endurecer reglas del T-MEC; México pone a prueba su ventaja exportadora


La revisión del tratado arrancó este 1 de julio con la intención de Estados Unidos de elevar el contenido regional en productos manufacturados. Analistas anticipan que los cambios podrían obligar a industrias como la automotriz y la electrónica a replantear sus cadenas de suministro.


Ciudad de México. La primera revisión del T-MEC comenzó este 1 de julio bajo un escenario que va más allá de una evaluación rutinaria del acuerdo comercial. Para Estados Unidos, el objetivo es aprovechar el proceso para impulsar reglas de origen más estrictas que obliguen a fabricar una mayor proporción de los productos dentro de Norteamérica, una medida que podría modificar la operación de industrias estratégicas establecidas en México.

De acuerdo con un análisis de Grupo Financiero Base, aunque el tratado contempla una revisión sexenal, la administración del presidente Donald Trump ha planteado el proceso como una renegociación, ampliando así el margen para proponer cambios de mayor alcance.

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La prioridad de Washington es reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, particularmente de China, mediante mayores requisitos de contenido regional en sectores como el automotriz, la electrónica y la fabricación de semiconductores.

Si estas modificaciones prosperan, empresas instaladas en México tendrían que reconfigurar parte de sus cadenas de suministro, incrementar la compra de componentes fabricados en Norteamérica e incluso adaptar procesos productivos para mantener los beneficios arancelarios del tratado.

Uno de los sectores que podría enfrentar mayores retos es el de equipo de cómputo. Paradójicamente, es también uno de los principales beneficiarios del T-MEC. Durante 2025, las exportaciones mexicanas de computadoras crecieron 144.8 por ciento, impulsadas por la demanda estadounidense de infraestructura para inteligencia artificial y por reglas de origen considerablemente más flexibles que las aplicadas a la industria automotriz.

Precisamente esa flexibilidad es la que ahora está bajo la lupa de Washington.

El estudio advierte que la industria electrónica continúa dependiendo de componentes asiáticos, especialmente semiconductores, por lo que un endurecimiento de las reglas de origen elevaría los costos de producción mientras Norteamérica desarrolla capacidad suficiente para fabricar esos insumos.

La industria automotriz tampoco quedaría al margen. Aunque el T-MEC ya exige que 75 por ciento del contenido de un vehículo sea regional, Estados Unidos podría buscar elevar ese porcentaje o exigir que componentes estratégicos —como motores, sistemas electrónicos y software— sean producidos exclusivamente en Norteamérica.

Según Grupo Base, las armadoras instaladas en México presentan distintos niveles de integración regional. Chrysler, Toyota y General Motors figuran entre las que registran un mayor contenido regional, mientras que Audi, BMW, Mazda, Volkswagen y Mercedes-Benz serían más vulnerables ante un eventual endurecimiento de las reglas.

Para la institución financiera, el escenario más probable es que la revisión no concluya este año con una extensión automática del tratado por otros 16 años. En su lugar, prevé un proceso de revisiones anuales que mantendría la incertidumbre para las empresas que evalúan nuevas inversiones o ampliaciones de capacidad en la región durante el resto de la administración Trump.

El T-MEC establece que, si los tres países no acuerdan extender su vigencia en esta primera revisión, el tratado continuará en operación y será evaluado cada año hasta 2036, periodo durante el cual los socios aún podrán negociar una nueva extensión.

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