Marcelo Ebrard afirma que el acuerdo comercial seguirá vigente hasta 2036 y descarta que Estados Unidos haya iniciado un proceso para abandonarlo; la primera ronda formal de revisión será el 20 de julio.
El Gobierno de México aseguró que la decisión de Estados Unidos de someter el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) a revisiones anuales no representa un riesgo para la continuidad del acuerdo comercial, el cual mantiene su vigencia hasta 2036.
En conferencia de prensa, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que durante la reunión trilateral celebrada este 1 de julio ninguna de las partes notificó su intención de abandonar el tratado, posibilidad que está prevista en el propio acuerdo mediante un aviso con seis meses de anticipación.
«Si Estados Unidos quisiera salir, ya lo habría hecho. No hay ningún impedimento para hacerlo. No quiere salirse, por eso estamos en conversaciones», afirmó el funcionario.
El titular de Economía explicó que, al cumplirse el sexto aniversario de la entrada en vigor del T-MEC, los tres países debían definir si extendían automáticamente su vigencia por otros 16 años o iniciaban el mecanismo de revisión previsto en el tratado.
Estados Unidos optó por la segunda alternativa, lo que implica el arranque de un proceso de revisiones anuales sin modificar la vigencia del acuerdo, que continuará hasta 2036.
Ebrard informó que la primera ronda formal de la revisión se llevará a cabo alrededor del 20 de julio, cuando funcionarios estadounidenses visiten México para discutir los temas pendientes y definir la metodología de trabajo para los próximos años.
El secretario señaló que Washington redujo de 54 a 14 los temas que busca revisar respecto al año pasado, mientras que México presentará 13 planteamientos, lo que, a su juicio, refleja avances en las conversaciones previas.
Entre las prioridades del Gobierno mexicano destacan la eliminación de los aranceles aplicados al acero, aluminio y productos automotrices bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense, así como la defensa de las actuales reglas de origen del sector automotor.
Ebrard sostuvo que México no aceptará medidas que coloquen a la industria automotriz instalada en el país en una situación de desventaja frente a competidores de otras regiones.
«No permitiríamos que nuestra industria tenga una desventaja», subrayó al referirse a las posibles modificaciones en las reglas de origen.
El funcionario también planteó que la revisión representa una oportunidad para fortalecer la integración productiva de América del Norte y reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia, especialmente en sectores estratégicos como semiconductores, productos farmacéuticos y componentes electrónicos.
Según explicó, una mayor producción regional contribuiría a disminuir los déficits comerciales y fortalecer las cadenas de suministro de los tres países.
Respecto a la inversión extranjera, Ebrard consideró que los mercados ya habían descontado la posibilidad de revisiones anuales, por lo que no anticipó un impacto significativo en los flujos de capital hacia México.
Añadió que el Gobierno mantiene conversaciones con empresas interesadas en anunciar nuevas inversiones y que uno de los principales objetivos de la negociación será ofrecer mayor certidumbre al sector privado.
Finalmente, señaló que el diseño del propio tratado incentiva a los tres socios a resolver sus diferencias de manera gradual y evitar escenarios que comprometan la continuidad del principal acuerdo comercial de América del Norte.