La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no representa un riesgo para su continuidad, sino el inicio de un proceso que podría traducirse en mayor certidumbre para la inversión y en una integración económica más profunda en Norteamérica, afirmó el director general de la American Chamber of Commerce of Mexico (AMCHAM), Pedro Casas Alatriste.
Tras la decisión de Estados Unidos de no respaldar, por ahora, una extensión anticipada del acuerdo por 16 años adicionales, el directivo explicó que el tratado mantiene plenamente su vigencia hasta 2036 y que el mecanismo previsto contempla revisiones anuales durante la siguiente década, sin que ello implique la salida de alguno de los socios comerciales.
“Estados Unidos no dijo que quiera abandonar el T-MEC, sino que busca continuar con el proceso de revisión previsto en el propio acuerdo”, señaló.
Casas Alatriste sostuvo que el anuncio no sorprendió al sector privado, ya que la postura estadounidense había sido anticipada en meses recientes y las reuniones de seguimiento, incluida la programada para el próximo 20 de julio, forman parte del calendario establecido para revisar el funcionamiento del tratado.
Desde la perspectiva de AMCHAM, las negociaciones avanzan sobre dos ejes principales: la reducción de los aranceles impuestos por Estados Unidos bajo la Sección 232 y el diseño de mecanismos que otorguen mayor certidumbre al proceso de revisión anual.
Respecto a los aranceles, explicó que el objetivo inicial continúa siendo su eliminación total. Sin embargo, en caso de que permanezcan, México busca obtener condiciones equivalentes o más competitivas que otros socios comerciales de Estados Unidos, como Reino Unido, Japón o Corea del Sur, cuyos productos enfrentan menores gravámenes pese a incorporar una menor proporción de contenido regional.
Además, planteó que el contenido producido en México, Estados Unidos y Canadá quede exento de esos aranceles, lo que permitiría reducir significativamente la carga efectiva para las exportaciones mexicanas y fortalecer la competitividad de la región frente a Asia.
En cuanto a las revisiones anuales, Casas Alatriste consideró que la incertidumbre puede disminuir si éstas se enfocan en verificar la correcta implementación del tratado y no en renegociar permanentemente sus reglas.
Explicó que limitar las revisiones a sectores estratégicos, como automotriz, semiconductores o dispositivos médicos, permitiría mantener estabilidad para el resto de las industrias, además de generar mecanismos para resolver diferencias antes de que escalen a controversias comerciales.
El director de AMCHAM también destacó que existen coincidencias entre las estrategias industriales impulsadas por los gobiernos de México y Estados Unidos, particularmente en temas como la reindustrialización, el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales, el incremento del contenido nacional y la sustitución de importaciones provenientes de Asia.
A su juicio, la revisión del tratado abre la posibilidad de establecer nuevas reglas de origen, políticas arancelarias coordinadas e incentivos para atraer inversiones hacia Norteamérica, consolidando un modelo regional de coproducción.
Casas Alatriste aseguró que, desde la American Chamber of Commerce, existe comunicación permanente con autoridades de ambos países y perciben disposición para construir acuerdos que fortalezcan la integración económica.
“Lo que vemos en las mesas de negociación es una intención de avanzar hacia un escenario que genere mayor certidumbre, preserve la competitividad de México y fortalezca la región”, concluyó.