Nuevo León apuesta por Metro, transporte público y carreteras para reducir tiempos de traslado

Monterrey, Nuevo León.— Nuevo León busca modificar la estructura de movilidad de su zona metropolitana con la expansión de la red del Metro, la incorporación de 4 mil unidades de transporte público y la construcción de 11 carreteras, con el objetivo de reducir los tiempos de traslado y elevar la participación del transporte colectivo.

Durante el encuentro Nuevo León Informa, el secretario de Movilidad y Planeación Urbana, Hernán Villarreal Rodríguez, señaló que la prioridad de la dependencia es disminuir los tiempos que destinan los habitantes a sus desplazamientos.

El funcionario expuso que al inicio de la actual administración el sistema enfrentaba una flota de alrededor de mil 500 camiones considerados obsoletos, mientras que la Línea 3 del Metro, de 7 kilómetros, permanecía sin concluir y la Línea 2 presentaba problemas de infraestructura.

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A partir de este diagnóstico, la estrategia estatal se estructuró en tres frentes: planeación e integración, construcción y ejecución, y renovación urbana.

Uno de los principales componentes es la ampliación de la infraestructura ferroviaria mediante las nuevas Líneas 4 y 6 del Metro, cuya extensión conjunta alcanza 34 kilómetros, de acuerdo con las cifras presentadas por el secretario.

La expansión ferroviaria estará acompañada por la incorporación de aproximadamente 4 mil nuevas unidades de transporte público, que funcionarán como alimentadoras de la red del Metro.

El objetivo también es modificar la participación del transporte público en la movilidad metropolitana. Villarreal señaló que al inicio de la administración representaba alrededor de 18 por ciento de los viajes, mientras que la meta estatal es elevar esa proporción hasta 40 por ciento al cierre del sexenio.

El plan contempla además infraestructura carretera. El secretario reportó la construcción de 11 carreteras, destinadas a mejorar la conectividad y facilitar los desplazamientos dentro y hacia distintas zonas del estado.

A la par de las obras de transporte, la estrategia incorpora proyectos urbanos como parques lineales y corredores verdes, vinculados a los nuevos corredores de movilidad.

La magnitud de las inversiones en infraestructura responde a un problema estructural: el crecimiento de la zona metropolitana de Monterrey ha incrementado las distancias y los tiempos de traslado, mientras la expansión urbana ha presionado la capacidad de las vialidades existentes.

Desde la perspectiva de movilidad, el reto para el Gobierno estatal será que la ampliación de la infraestructura no se traduzca únicamente en más capacidad vial, sino en un cambio efectivo hacia alternativas de transporte colectivo.

La meta de elevar de 18 a 40 por ciento la participación del transporte público implica más que duplicar su peso en la movilidad metropolitana y constituye uno de los principales indicadores para medir el resultado de la política estatal.

El desafío será convertir los kilómetros de Metro, las nuevas unidades y la infraestructura carretera en una reducción tangible de los tiempos de traslado para la población, particularmente en una metrópoli cuyo crecimiento urbano continúa presionando la movilidad cotidiana.

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